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Para unos las
vacaciones de verano son sinónimo de descanso, para otros lo es de
compromiso, lo que no resta la oportunidad de conocer gente nueva y
rincones desconocidos. Esta ha sido la elección de los 20 voluntarios
que han trabajado durante diez días en el campamento de voluntariado
ambiental en Cardeña y que hoy se despiden dejando un legado para el
disfrute de todos.
Venidos desde
toda Andalucía, los voluntarios que han participado en el segundo
campamento que acoge Cardeña y que ha organizado la asociación
Guadamatilla con el patrocinio de la Consejería de Medio Ambiente, han
dejado una huella personal en los lugares donde han estado dedicando sus
vacaciones. El objetivo principal de este campamento era la construcción
de un observatorio de aves en el embalse de Tejoneras y colocar paneles
informativos para identificar las aves que ellos mismos han podido
disfrutar durante su estancia.
No contentos con
esto, los voluntarios también han adecentado el merendero de Cardeña y
colocado paneles identificativos de los árboles del Centro de
Interpretación del Parque Natural. Pero no todo era trabajo duro bajo el
sol, ya que los voluntarios, divididos en dos grupos: los andarrios y
los somormujo, pasaban la tarde en talleres de elaboración de juguetes
tradicionales, jabones, y muñecos de guiñol, con los que ofrecieron un
teatro a los vecinos de Cardeña.
La convivencia
con otros jóvenes es uno de los atractivos que mueve cada año a estos
voluntarios a volver a los campamentos ambientales, sin olvidar que el
verdadero objetivo es la conservación de la naturaleza y su disfrute,
como ellos han sabido hacer y volverán a repetir el próximo año.
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